Economía y sociedad: el mineral y la metalurgia

Tejada la Vieja se encuentra situada en las primeras estribaciones de la sierra, hecho que ha llevado a preguntarse a quienes sobre ella han estudiado y tratado por qué sus habitantes prefirieron esta localización a la fértil campiña aledaña. La respuesta parece evidente: la cercanía a las vetas minerales y a las rutas que controlan su comercio. Esta es una de las características económicas fundamentales de Tejada y del fenómeno cultural que conocemos como Tarteso, el paso de una economía agropecuaria a otra donde el mineral y la metalurgia tienen un gran impacto económico.  


En la excavación de Tejada la Vieja no han aparecido hasta el momento restos que nos hablen de una gran actividad de transformación metalúrgica, lo que ha llevado a pensar a quienes la han excavado que su función no era la de un gran centro transformador sino la de un lugar de recepción, primera transformación y distribución del fruto de las minas cercanas.  

Evidentemente para el abastecimiento del núcleo de Tejada debieron practicarse también actividades agropecuarias, quizá a través de una red de poblaciones menores asentadas en la campiña y especializadas en la producción agrícola que sirviesen para el abastecimiento de los núcleos serranos y mineros. Así parecen evidenciarlo los restos de cerámicas orientalizantes localizados en el Cerro de la Matanza o Tejada la Nueva.  

Una sociedad que desarrolla un sistema económico complejo como el descrito, que tiene un urbanismo desarrollado de envergadura suficiente como para construir una gran muralla y una ordenación edilicia, debió tener también una estructura social suficientemente compleja como para desarrollarlo. En Tejada debió existir ya la especialización en el trabajo y la división de tareas, así como una élite política y religiosa que estuviera en la cúspide de su organización.  

No podemos precisar qué tipo de creencias religiosas tenían quienes habitaban en Tejada ni si el poder político y religioso confluían o no en las mismas personas e instituciones. A falta del hallazgo de enterramientos o necrópolis que nos aporten datos no solo acerca de las creencias, sino de la población en general, los únicos vestigios de la vida espiritual de los habitantes de Tejada la Vieja son el reciente hallazgo de un betilo y la consideración por algunos estudiosos del edificio público de la meseta superior como unconstrucción con funciones religiosas a la vista de su orientación coincidente con la de otros considerados también como tales en diferentes yacimientos de la misma época