800 razones para seguir cuidándote.

Nuestros objetivos fundamentales en aquel momento eran conocer directamente la realidad arqueológica del lugar y saber de sus posibilidades para la investigación, así como las que pudieran derivarse de estos trabajos con vistas a que el yacimiento se abriera al público.”(Jesús Fernández Jurado, 1987. Huelva Arqueológica nº 9, Pg. 45-47) 

Si hace 5 años alguien me hubiera dicho que Tejada la Vieja, una de las batallas siempre pendientes para la Asociación Cultural Scatiana, resplandeciera como hoy lo hace, probablemente lo hubiera tachado de loco. Me hubiera resultado tan difícil de creer a alguien diciendo: “Dos autobuses se han encontrado en la Cañada del Alrrebol para visitar Tejada la Vieja”. Pero sí, este yacimiento hoy resplandece. Y cuando digo esto no aludo de manera específica a lo estético, a lo que se ve, sino más bien a su situación concebida desde la visión turística.

A día de hoy, si un escacenero o escacenera acude a la cita que periódicamente programa nuestra asociación para visitar el yacimiento –rara vez suele ocurrir-, podrá observar que hay determinados aspectos que han cambiado. Ahora, la visita se presenta mucho más atractiva y dinámica gracias a los últimos elementos que la Universidad de Huelva y el Ayuntamiento de Escacena han instalado sobre el cerro calizo que hace más de tres mil años acogió a esta ciudad. La grava de diferentes códigos de colores vertida sobre el interior de los zócalos pétreos que aún perduran, ayuda al visitante a distinguir los espacios que en el siglo IV a.n.e eran cubiertos con techumbres (habitaciones de viviendas, almacenes, etc) de aquellos que se disponían abiertos al exterior (callejones interiores o patios, principalmente). Aunque el elemento que más ayuda a interpretar la visita, casi obligatoria en cualquier tipo de yacimiento arqueológico, es la cartelería implantada hace unos meses en los puntos estratégicos donde los voluntarios de Scatiana hacen paradas explicativas.

Estos recursos han sido demanda constante de nuestra asociación para poder hacer de Tejada la Vieja un lugar adaptado a la visita turística, y que con las últimas dotaciones de fondos públicos se están pudiendo llevar a cabo. De hecho, aunque de momento el convenio entre Universidad de Huelva y Ayuntamiento de Escacena solo hable de tareas de mantenimiento y conservación, cada vez se aproxima más la fecha en que el regreso de las campañas de excavaciones sea una realidad. Eso sí, probablemente sean mucho más breves y concisas que las dirigidas hace varias décadas por el arqueólogo Jesús Fernández Jurado. Y esto es gracias a la precisión de los resultados obtenidos por el último georadar que se llevó a cabo en el yacimiento. Quizás, y por seguir ahondando en la actualidad de Tejada la Vieja, la intervención más inmediata que se presenta enmarcada en estas tareas de conservación, sea la de reconstruir el afamado “hueco” de la muralla. Eso sí, con el objeto de respetar la historia arqueológica del lugar, se emplearán materiales distintos a la caliza original para poder identificar que, allá por la década de los 70, el Doctor Antonio Blanco Frejeiro hizo una intervención arqueológica que destruyó parte del basamento pétreo de la muralla.

Pero como decía, el cambio verdaderamente importante no es tanto el estético como el contextual. En Tejada la Vieja se ha producido un cambio de contexto radical. Una vez que nos dimos cuenta que para proteger y conservar este Bien de Interés Cultural (B.I.C) se hacía imprescindible la participación de todos, el yacimiento arqueológico empezó a crecer a velocidad de vértigo en la carrera de ser uno de los monumentos turísticos más visitados de la zona. Y esto ha sido posible gracias al convenio tripartito que ya cumple su segundo año de vigencia entre la Universidad de Huelva, el Ayuntamiento de Escacena y la Asociación Cultural Scatiana. Cada cual desempeñando sus funciones y apostando a su manera por Tejada la Vieja.

En Scatiana, por la parte que me toca, nos comprometimos entonces a difundir la importancia e historia de la ciudad tartésica a través de visitas periódicas y gratuitas. Para ello, no solo creamos un portal web donde gestionar las reservas, sino que también hemos logrado posicionarlo en los motores de búsqueda, dotándolo de contenidos exclusivos y maniobras y adaptabilidad SEO. De esta manera, y una vez que empezamos a recibir peticiones de reservas, articulamos una red de voluntarios que cada domingo recibe en el Paseo de la Libertad a gente proveniente de las inmediaciones (Sevilla, Bormujos, Valencina, Huelva, La Palma, Villarrasa…), así como a viajeros que han recorrido muchos kilómetros para ver la joya tartésica de Escacena (Córdoba, Madrid, Francia, e incluso los Estados Unidos de América). 

En resumen, y he aquí la relevancia de este artículo, más de 800 personas han venido a Escacena para pisar las calles de una ciudad milenaria. Una ciudad que casi perdemos entre heces de caballo y matorrales, y que gracias al esfuerzo de voluntarios, instituciones y profesionales, hemos sabido rescatar y poner en valor. Ahora lo que queda es seguir mejorando, cumplir metas y sueños. Para ello, el compromiso y participación de la población local se hace irremediable.

 José Manuel Franco Castro. 
 Asociación Cultural Scatiana.