01_Preguntas muy viejas: ¿Por ahí se entra?



Desde que el arqueólogo Jesús Fernández Jurado llegó un día al Yacimiento y, harto de darle vueltas a su cabeza, volvió a preguntarse “¿por dónde se entra a Tejada la Vieja?" y “¿dónde enterraban a sus muertos?”, aún hoy estas y otras preguntas recurrentes siguen sin resolverse. En cada visita los guías tienen que enfrentarse a la curiosidad de quienes visitan el Yacimiento, que espoleados por su inquietud, hacen preguntas muy interesantes con el objeto de entender cada uno de los entresijos de la historia y particularidades de la ciudad milenaria de Tejada la Vieja.


A medida que estas visitas se van sucediendo, hemos ido cayendo en la cuenta que existe una serie de preguntas “claves” que se repiten invariablemente. Estrenamos en tejadalavieja.com esta sección en la que pretendemos contestar algunas de ellas.


¿Por ahí se entraba a la ciudad…?


¡Nadie se pone de acuerdo! Los estudiosos de Tejada la Vieja, aunque hayan dado algunas respuestas a esta cuestión, aún siguen sin ponerse de acuerdo respecto a los accesos de Tejada la Vieja. Teniendo en cuenta que algunas propuestas son más aceptadas por la comunidad científica, y otras algo menos, podemos decir que aún sigue sin descifrarse por donde se entraba o salía de la ciudad: ¿Rampas? ¿Puertas secretas? ¿Traspasaban los muros al más puro estilo Cásper?


Lo cierto es que muchos visitantes dan pronto con la respuesta y se extrañan de por qué es tan difícil resolver este enigma si…¡la puerta está en la parte más visible de la muralla! Una vez que entramos en el Yacimiento, por el extremos sur, nos encontramos el inmenso basamento pétreo que un día sostuvo el tapial que daba envergadura a la muralla. Justo en este frontal se puede apreciar una hueco, de aproximadamente un metro y medio de anchura, que rompe la continuidad del basamento. Esto precisamente es lo que los visitantes catalogan como “la puerta de Tejada la Vieja”.


Frontal de la muralla, extremo sur, donde se aprecia el corte.


Lamentablemente, tenemos que disentir con vuestra innegable capacidad exploradora. No dudamos que seáis grandes Indiana Jones en potencia, pero lo cierto es que lo primero que se os viene a la vista cuando contempláis la muralla, no es una puerta del siglo VIII a. n. e, si no ¡una intervención arqueológica del siglo XX d.n.e.!


¿Una intervención arqueológica arrasando la muralla? Os contamos un poco. Una vez que el Yacimiento es estudiado por primera vez, allá por la década de 1970, el doctor Blanco Frejeiro (el primer arqueólogo que intervino en Tejada la Vieja) quiso indagar sobre el sistema constructivo empleado en la muralla. Para eso, y teniendo en cuenta que la tecnología arqueológica no es la misma antes que ahora, decidió “cortar” parte de ella para apreciar cómo era por dentro.


Actualmente, esa parte de la historia arqueológica de Tejada la Vieja está a punto de ser reconstruida de nuevo, y volver a completar la muralla tal y como lucía en el siglo IV a.n.e. Es curioso saber que el elemento más característico de Tejada la Vieja, su muralla, jamás fue penetrada en los 4 siglos de vida que tuvo el asentamiento y, sin embargo, un arqueólogo logró abatirla en pocas jornadas hace casi 50 años.

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